30 de enero, jueves
Hoy ha sido un día extraño. Me sorprendí a mí mismo pensando en cosas sin importancia, en banalidades que normalmente no ocuparían mi mente. Tal vez es una forma de distracción, un intento inconsciente de escapar de lo que realmente me preocupa. Pero por más que intente evadirlo, siempre vuelve.
Recibí una noticia sobre aquello que me atormenta. No sé si es buena o mala, solo sé que removió algo dentro de mí. No sé cómo procesarla, si sentir alivio o si debería preocuparme más. Mi cabeza da vueltas, tratando de darle sentido a todo, pero solo encuentro más preguntas.
El sueño se ha vuelto un lujo que ya casi no tengo. No importa cuánto lo intente, mi mente sigue despierta, atrapada en pensamientos que no me dejan descansar. Me acuesto esperando que el cansancio me venza, pero el insomnio siempre gana.
Estoy confundido. No sé qué camino tomar, ni qué pensar, ni qué sentir. Es como si estuviera atrapado en un punto intermedio entre el miedo y la resignación. Ojalá pudiera detener todo por un momento, ordenar mis ideas y simplemente respirar. Pero la vida sigue, y yo solo intento seguir con ella.