¿Qué haría sin escribir? Es como quitarme las alas, los sueños, la vida. Soy un ser solitario por naturaleza, los libros me hicieron así. Me siento bien así, pero...
Me gusta estar solo, me gusta la soledad, cuando estoy así puedo enfocar mis sentidos en un solo objetivo, una meta, un sueño, pero de repente surge lo imprevisible.
En este punto tal vez pienso como Julio Cortázar. Tengo algo de doctor Jekyll y míster Hide. De repente aparece esa sensación de querer compartir todo lo que hay en mi cabeza con otra persona y empiezo a contarle todo cuanto se me ocurre.
Me vuelvo como un libro abierto, pero, al otro lado, aparece esa vocecita que me dice que ya no lo haga y ahí, dentro, es una lucha entre mi amor a la soledad y mi miedo al hecho de que 'el otro' no llegue a entender cómo pienso.
Sartre se dio el lujo de rechazar un premio tan simple como el Nobel. Según él, y comparto tal premisa, el hombre es un ser libre por naturaleza, pero nadie me entiende, vivimos en un absurdo al que llamamos ciudad, personas que creemos conocer y al que todos llaman amigos. O como sustentó Virginia Woolf en sus hermosas novelas, el hombre es en sí mismo todo lo que internamente tiene y que no lo habla porque es solamente parte de su consciencia y debe quedarse allí.
James Joyce, uno de los últimos más grandes novelistas de la literatura universal mostró claramente nuestro más terrible miedo, el cómo pensamos desde nuestro interior, desde nuestra consciencia. "Ulises" lo leí a los 20 años, era un mocoso que quería aprender más y me tomó un año, intercalando otras novelas; casi 9 años después lo volví a releer en poco menos de dos semanas, tenía unos apuntes en un cuaderno que está en Perú y creo que fue el mejor libro que he leído en mi vida. Y no necesita tener un premio Nobel para serlo. A mí parecer, desde inicios del nuevo siglo, este premio ha ido decayendo.
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